Investigación & Desarrollo
Por Jaime Rozas , 23 de agosto de 2021

Científicos recomiendan monitorear bancos naturales de choritos para no poner en riesgo la actividad mitilicultora

El aumento de líneas de cultivo para la captación de semillas en el estuario de Reloncaví ha sido sostenido en las últimas décadas. Foto: Diario Acuícola.
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Investigadores del Centro INCAR ven en el incremento de líneas de cultivo una amenaza para la provisión de semillas de la industria, por lo que elaboraron una propuesta metodológica de vigilancia para resguardar el proceso de captación.

El sostenido incremento de la instalación de líneas de cultivos en las últimas décadas podría resultar en una amenaza para la provisión de semillas de la industria mitilicultora. Es por ello que se deben monitorear los bancos naturales de mejillones con el fin de resguardar su integridad, ante la importancia social, económica y ecológica de estos recursos.

Es lo plantea un equipo de investigadores del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR) en un reciente documento publicado por científicos del Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (INCAR).

Mediante el análisis de imágenes satelitales del estuario de Reloncaví —la mayor zona de captación en el sur de Chile—, los investigadores observaron un sostenido incremento de la instalación de líneas de cultivo en los años 2005, 2013 y 2020, a la vez que en el mismo periodo se han registrado la contracción de los bancos y la disminución de la densidad media de mejillones de hasta un 70 %.

Y justamente la mayor parte de la recolección de semillas —eslabón fundamental de una industria que produce más de 300 000 toneladas de chorito al año— se realiza en sistemas estuarinos (principalmente fiordos) donde existen extensos bancos naturales de M. chilensis, por lo que se ha propuesto que existe una directa relación entre la captación de semillas y el estado de los bancos.

En la actualidad la captación de semillas de mejillones se realiza en concesiones de acuicultura, áreas de manejo de recursos bentónicos (Amerb) o con permisos de captación. Pero solo las Amerb consideran un monitoreo de los bancos naturales aledaños a los sistemas de captación, aunque la metodología utilizada, explica el documento, “es insuficiente para dar cuenta de los potenciales impactos de la captación y remoción de semillas en los sistemas de fiordos”.

Por lo que no manejar adecuadamente la captación —que es realizada principalmente por pescadores artesanales y constituye la principal actividad de acuicultura de pequeña escala en Chile—, representaría una amenaza para la provisión de semillas de la industria mitilicultora.

Propuesta de monitoreo

En concreto, el trabajo plantea establecer cinco categorías para clasificar el estado de conservación de los bancos: desde “muy bueno” (1), hasta “muy deteriorado” (5). 

En la evaluación del estado de los bancos, se propone incluir un programa de monitoreo en todas las áreas de captación de semillas que permita obtener información, para mejorar la toma de decisiones del Estado chileno y de los productores en relación a cuánto esfuerzo de captación es aceptable, y dónde. 

Asimismo, el monitoreo de la dinámica de estos —ya sea en concesiones de acuicultura, Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (Amerb) y/o permisos especiales de captación— debe ser considerado como un instrumento para la retroalimentación de la gestión de estas unidades. 

“Esto permitirá conocer la relación entre la captación de semillas y los bancos naturales”, explicó el Dr. Carlos Molinet, quien lidera la investigación e investigador Adjunto del Programa Integrativo del Centro INCAR. 

“Y permitirá prevenir excesivas disminuciones en la densidad de choritos en los bancos naturales que amenacen la sustentabilidad de la captación de semillas para la mitilicultura”, agregó el también académico de la Universidad Austral de Chile.

El documento además sugiere que la metodología para el monitoreo en Amerb, en los casos en que se incluya captación de semillas, debería incluir los indicadores propuestos para construir fichas por Amerb y/o macrozona, mientras que en el caso de las concesiones de acuicultura que captan semillas asociadas a bancos naturales, el seguimiento de estos bancos aledaños debería ser parte de las exigencias de monitoreo, ya sea por concesión o por zonas. En tanto, respecto de los permisos especiales de captación, cada zona debería incluir una ficha de los bancos aledaños, para evaluar los efectos de estos permisos y tener una herramienta para su administración. 

El seguimiento de los bancos naturales en áreas de captación de semillas de mitílidos —aseguran los investigadores— permitirá construir una serie de tiempo que permita entender la variabilidad de la captación de semillas y proponer medidas de manejo orientadas a promover la sustentabilidad de la captación de semillas para la mitilicultura. 

“Esta medida debe ser considerada para cualquier forma de acuicultura que se base en la captación de semilla proveniente de bancos o poblaciones naturales —añade el documento— y es esencial considerarla en cualquier actividad de fomento de acuicultura de pequeña escala u otra”.

El documento completo —que también fue elaborado por los investigadores Dra. Doris Soto, Katherine Espinoza, Jorge Henríquez y Manuel Díaz— se puede revisar en el siguiente enlace:

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